No todo se resuelve entendiendo.
Algunas cosas necesitan ser atravesadas con el cuerpo y la presencia.
Ese lugar que la mayoría atraviesa empujándose a "estar bien" antes de tiempo, sin darse el espacio para cerrar de verdad.
El Umbral es un espacio de acompañamiento para momentos de duelo, cierre y transición. No se viene a arreglar nada. Se viene a recuperar la capacidad de sostener lo que estás viviendo sin perderte en el intento.
No todo lo que duele necesita resolverse rápido.
A veces necesita ser sostenido.
El Umbral es parte de Punto de Transformación, un ecosistema que acompaña procesos humanos reales desde el cuerpo, la presencia y la comunidad. No busca optimizarte ni prometerte una versión mejorada. Busca hacer que lo que estás viviendo sea más habitable.
La sociedad valida ciertos duelos. Lo que no tiene nombre visible —una identidad que cambió, un rol que terminó, una vida que se imaginó y no fue— se carga en soledad, como si no contara. El Umbral existe precisamente para eso.
Cuando algo fundamental en quien creías ser se transforma y no sabés cómo nombrarlo ni a quién contárselo.
Una relación, un trabajo, una etapa. Por fuera ya cerró. Por adentro algo sigue sin acomodarse y no sabés por qué.
El futuro que se planificó y no ocurrió. El dolor del camino no tomado, de la versión que no llegó a ser.
Agotamiento profundo, desregulación, sensación de no reconocerse. Sin una causa "suficientemente grande" para explicarlo.
Cuando las personas alrededor ya "siguieron adelante" y vos sentís que algo en vos todavía no pudo.
Un cambio importante que debería sentirse bien, pero que por dentro genera más desorientación que alegría.
No hay pérdida demasiado pequeña para merecer espacio.
Si lo sentís, ya cuenta.
No hace falta que todo se vea caótico por fuera.
Lo que se vive adentro ya es suficiente razón para venir.
No es una charla para contar lo que pasó. Es una experiencia guiada para aterrizar en lo que todavía está vivo en el cuerpo.
Un espacio íntimo y profundo para ir al ritmo exacto que necesités. Con contención directa, sin exposición. Ideal si estás en un momento sensible o necesitás ordenar antes de moverte hacia afuera.
Presencia compartida donde el grupo también regula. Te das cuenta que no sos la única persona atravesando algo así, y eso baja la carga de cargar con todo en soledad.
Cada encuentro es autónomo. No hay proceso obligatorio ni compromiso de continuidad.
A veces no cambia lo que pasó.
Cambia cómo se habita.
No hace falta tener todo claro para escribir. Contame en una frase qué estás atravesando y buscamos el espacio que más te sostiene ahora.
Agendá una sesión
Soy enfermera paliativista. Trabajé años acompañando procesos de pérdida y muerte. Ahí aprendí lo que significa estar presente frente a lo irreversible sin invadir, sin apurar, sin pretender que el dolor tiene solución rápida.
Estar ahí me arrojó a buscar otras formas de acompañar y decidí formarme como facilitadora de meditación, en PNL, coaching transformacional y reiki. Pero precisamente ese camino me cambió tanto que entendí que lo que sostiene este espacio no viene principalmente de los títulos.
Entre 2023 y 2025 atravesé mi propio colapso: separación, crisis económica, aislamiento prolongado, desregulación severa del sistema nervioso. Aprendí con el cuerpo, no con la mente, la diferencia entre entender lo que te pasa y poder realmente sostenerlo. Entendí, acompañándome a mí misma, cómo se transitan las muertes propias, aun cuando muchas fueron simbólicas.
Eso me enseñó algo que ninguna formación da: que la mente puede haberlo analizado todo, y aun así el cuerpo seguir en el mismo lugar. Que el aislamiento desregula aunque uno crea que necesita silencio. Que la presencia de otra persona regulada es lo que realmente devuelve suelo. Que nos urge conocer y regular nuestro cuerpo, y crear comunidad consciente para acompañarnos.
El Umbral nace de esa integración. De mi camino, de las herramientas que fui construyendo, del duelo vivido, y de cómo entendí lo que significaba volver a mí para poder acompañar desde ahí.